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Del mar a la mesa: el riguroso sistema de control que asegura pescados y mariscos seguros

En Semana Santa, cuando aumenta el consumo de pescados y mariscos, es clave reforzar los cuidados en toda la cadena alimentaria.

Estos productos, especialmente los listos para el consumo requieren controles más estrictos desde su origen hasta el consumidor para asegurar su inocuidad. 


En una industria donde la seguridad alimentaria es clave, el sector de pescados y mariscos se posiciona como uno de los más exigentes en términos sanitarios. La naturaleza altamente perecible de estos productos, sumado a que muchos de ellos se consumen sin cocción, obliga a las empresas a operar bajo estrictas normativas y certificaciones internacionales que garanticen la inocuidad en cada etapa del proceso.

En este contexto, la diferencia entre un producto fresco y uno “ready to eat” (listo para el consumo) resulta fundamental. Mientras los productos frescos pasan por un proceso de cocción en el hogar que elimina posibles riesgos microbiológicos, los alimentos listos para el consumo deben asegurar su inocuidad desde la planta, ya que no cuentan con una etapa posterior de eliminación de patógenos. Esto implica controles mucho más rigurosos, desde la materia prima hasta el producto final.

“En la industria de pescados y mariscos trabajamos directamente con la salud de las personas, por lo que los estándares son especialmente exigentes. En productos ‘ready to eat’, la seguridad no se resuelve en la cocina del consumidor, sino que se construye completamente en la planta, a través de procesos robustos y múltiples barreras de control”, explica Carolina Bustos, gerente de calidad de South Wind.

Operar en este segmento implica un nivel superior de exigencia, con monitoreo ambiental permanente, estrictos protocolos de higiene, separación de áreas según nivel de riesgo, validación constante de procesos y una alta inversión en análisis microbiológicos. A esto se suma la implementación de sistemas de trazabilidad completa y el cumplimiento de certificaciones internacionales como BRCGS, FSSC 22000, IFS o BAP, reconocidas por la Global Food Safety Initiative (GFSI), junto con normativas nacionales como el Programa de Aseguramiento de Calidad (PAC), fiscalizado por SERNAPESCA.

Desde la mirada experta, la calidad va mucho más allá del sabor o la apariencia. “La calidad real es la combinación de inocuidad, consistencia en los procesos, trazabilidad y cumplimiento normativo. Un producto puede verse perfecto, pero no necesariamente ser seguro. Por eso, las empresas líderes trabajamos con altos estándares de certificación y sistemas que aseguran lo que el consumidor no ve”, agrega Bustos.

Gracias a estos rigurosos controles, que incluyen desde la selección de materias primas hasta la cadena de frío, monitoreo constante e innovación tecnológica, la industria de alimentos del mar continúa posicionándose como un referente en calidad e inocuidad, respondiendo a las crecientes exigencias de los mercados nacionales e internacionales.

Para más información ingresa a https://southwind.cl/

Acerca de South Wind

Empresa chilena liderada y formada por mujeres, con más de tres décadas de experiencia en la elaboración de productos del mar de alto valor agregado, orientados tanto al mercado nacional como a la exportación. South Wind garantiza la máxima inocuidad y trazabilidad en toda su cadena de valor, llevando pescados y mariscos de calidad internacional directamente a la mesa de los consumidores chilenos, asegurando tranquilidad y excelencia en fechas clave como Semana Santa. Visítanos en southwind.cl y Luis Pasteur 6141, local E. Vitacura.

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