Mujeres en tecnología: el momento de pasar de la inclusión a la influencia
Por Ariela Fefer, Chief Operating Officer en Softtek
Llevamos años instalados en una conversación necesaria pero incompleta: la urgencia de sumar más mujeres al sector tecnológico. Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que la presencia, por sí sola, no genera transformación. El “cupo” responde a una necesidad numérica y suele ser el primer paso de una política de inclusión, pero si nos quedamos ahí, corremos el riesgo de caer en un simbolismo que no genere cambio. Llegó el punto en que el ecosistema debe dejar de hablar de cuántas somos, para empezar a hablar de cuánto incidimos en las decisiones que moldean un futuro donde la tecnología de vanguardia sea quizá el factor más importante a la hora de moldear empresas y sociedades.
Pasar del cupo a la influencia significa que las mujeres participen activamente en la definición de prioridades, en la visión estratégica y en el “core” técnico de las organizaciones. Lamentablemente, aún persiste un sesgo cultural invisible que asume que las mujeres no somos “tan técnicas” o que no nos atrae la arquitectura de sistemas. Esta idea nos relega a áreas de soporte, impidiéndonos liderar proyectos de negocio, asesoramiento de tecnologías, o ingeniería compleja. Romper esta barrera es vital, especialmente en un escenario dominado por la inteligencia artificial.
La IA, no solo vista como una herramienta, sino que, como un nuevo factor de cambio al nivel del descubrimiento del fuego o los motores a combustión, es un nuevo lenguaje que está permeando todos los ámbitos de la vida. Si quienes diseñan, entrenan y toman decisiones sobre estos algoritmos no son un grupo diverso, corremos el riesgo de escalar y automatizar sesgos históricos. Nuestra visión es fundamental para garantizar una tecnología humana y equilibrada, que no reproduzca desigualdades, sino que las mitigue a través de una gobernanza responsable.
Cuando las mujeres logramos influir en la agenda tecnológica, la calidad de las decisiones empresariales se eleva. Aparecen nuevas métricas de éxito, cambia qué se prioriza y se fortalece la resiliencia operativa. No estamos aquí solo para completar una foto de diversidad; estamos para cambiar la forma en que se invierte y se construye. La presencia transforma equipos, pero solo la influencia transforma organizaciones. El éxito del futuro no se medirá por indicadores tradicionales, sino por nuestra capacidad de elevar los estándares de lo que consideramos una empresa exitosa. No por nada, la IA vino a quitar la experticia técnica como el valor más importante del mundo digital, sino que alzó al enfoque y la mirada humana como el factor decisivo para marcar la diferencia.
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