La verdadera deuda emocional de las empresas con sus colaboradores
En Chile hablamos de productividad, trabajo híbrido, reformas y bienestar. Pero hay un punto que todavía no entra con fuerza al debate público: cómo las empresas reconocen —o no— a sus Talentos. No el reconocimiento simbólico ni el trámite del fin de año. Me refiero al reconocimiento real, ese que saca la mejor versión de una persona, en los equipos se traduce en mejor rendimiento colectivo.
Las cifras muestran un vacío que ya no se puede seguir ignorando. El informe Better Work 2024 reveló que entregar beneficios tiene un impacto dos veces mayor que el salario en el compromiso de los equipos. A pesar de ello, solo un 19% de los trabajadores en Chile siente que esos beneficios se ajustan a sus necesidades, y un 80% declara no utilizarlos con frecuencia. El Termómetro del Clima Laboral 2024 de la Universidad de los Andes suma un dato que debería preocupar a cualquier liderazgo: un 33% de los trabajadores chilenos se siente poco o nada valorado como persona en su trabajo. ¿Cómo pretendemos construir culturas sanas con esta base emocional?
Pero muchas organizaciones siguen operando el reconocimiento como si fuera un gesto ornamental, y ahí está la raíz del problema. El reconocimiento no está fallando por falta de presupuesto, sino por falta de intención. Por años hemos confundido cumplir con el check list de fin de año con conectar con nuestros equipos. Un regalo genérico no reconoce; solo rellena un espacio. Un gesto improvisado no toca a nadie; solo evidencia desconexión. Y cuando solo el 39% de los trabajadores en Chile se siente comprometido con su empresa —muy por debajo del promedio regional del 50%— el efecto de esa desconexión es evidente.
Por todo esto, el reconocimiento debe dejar de ser un adorno corporativo para ser una práctica estratégica que incide directamente en los resultados, clima, y fidelización. Cuando una persona se siente vista, algo se activa: cambia su ánimo, se fortalece el vínculo con su equipo y se transforma la relación con su liderazgo. Ese es el verdadero círculo virtuoso del reconocimiento: uno que no depende del valor económico del gesto, sino de su calidad humana.
Además, la experiencia necesita coherencia. Un reconocimiento incoherente con la cultura de la empresa —ya sea por sus materiales, su simbología o su mensaje— se vuelve ruido. Las organizaciones que dicen ser sostenibles no pueden reconocer con objetos desechables, por lo que regalar no se puede improvisar.
La personalización también es fundamental. La diferencia emocional entre un regalo estándar y uno que incluye una tarjeta con nombre, un mensaje genuino o un detalle elegido con intención es abismal. El reconocimiento bien hecho ocurre en espacios donde las personas pueden amplificar comportamientos cotidianos que representan los valores culturales de la empresa. En esos momentos se genera una energía emocional que trasciende cualquier objeto.
Nada de esto aparece en los informes, pero sí en la experiencia cotidiana de quienes viven culturas laborales más humanas: el reconocimiento auténtico mejora relaciones, reduce la tasa de rotación y convierte a los colaboradores en los mejores embajadores de su empresa. En tiempos de saturación informativa, ese “boca a boca” interno tiene un valor reputacional incalculable.
Por eso la conversación ya no puede seguir en torno al regalo, sino cómo una empresa entiende y conecta con quienes la sostienen. No se trata de gastar más, sino de cuidar más. No se trata de cumplir, sino de conectar. No se trata de tener algo que entregar, sino de tener claro por qué se entrega.
En un país donde un tercio de los trabajadores no se siente valorado, reconocer ya no es un gesto bonito: es un acto urgente. Porque cuando una persona se siente vista, trabaja mejor, se relaciona mejor y vive mejor. Y una empresa que logra eso no solo mejora indicadores: mejora su propósito.
Paulina Gutiérrez
Directora, Somos Reconoce – Chief Happiness Officer certificada
También te puede interesar
Día mundial del transporte sostenible: impulsando el cambio hacia un transporte más verde
Noviembre 26, 2025
Empresas chilenas exploran nuevas alternativas de financiamiento: el rol del factoring y el BNPL
Noviembre 26, 2025