Bienestar

Altas temperaturas y daño solar: el riesgo silencioso que aumenta el cáncer de piel

Las altas temperaturas registradas en los últimos días en la zona central del país han aumentado la exposición a la radiación UV, reforzando la importancia del uso diario de protector solar. 


El cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente a nivel mundial y está directamente relacionado con la exposición a la radiación ultravioleta (UV). En países como Chile, donde los índices de radiación solar son elevados durante gran parte del año, este riesgo se intensifica, especialmente en un contexto de olas de calor y temperaturas extremas cada vez más recurrentes.

Si bien el calor por sí solo no causa cáncer de piel, suele ir acompañado de una mayor intensidad de radiación UV y de conductas que aumentan la exposición al sol, como pasar más tiempo al aire libre o usar menos protección. Este escenario favorece un daño acumulativo en la piel que no siempre es visible de inmediato, pero que puede generar mutaciones celulares con el paso del tiempo.

Nayibeth Andrade, Product Manager de Cetaphil, explica que “el daño solar no ocurre solo cuando la piel se enrojece o se quema; muchas veces es silencioso y acumulativo. Por eso, el uso diario de protector solar es clave, incluso en la ciudad o en días nublados”, destacando que la protección solar debe entenderse como un hábito básico de cuidado de la piel y no solo como una medida estacional.

Según datos de la Skin Cancer Foundation, el uso diario de protector solar puede reducir el riesgo de desarrollar carcinoma de células escamosas en alrededor de un 40% y el riesgo de melanoma en cerca de un 50%, siempre que se utilice de forma correcta y constante. “Para que esta protección sea efectiva, la recomendación es aplicarlo en cantidad suficiente y reaplicarlo cada dos a tres horas, especialmente en condiciones de calor intenso”, agrega Nayibeth Andrade.

Frente al aumento de las temperaturas y a la mayor exposición a la radiación UV, la prevención cobra un rol fundamental. Incorporar el protector solar en la rutina diaria, junto a otras medidas de protección, es una acción concreta de autocuidado que permite reducir el daño acumulativo en la piel y proteger la salud a largo plazo.

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