Mascotas

En el Día del Perro: una buena salud digestiva también es clave para quienes cambian vidas, como los perros guía

El Día del Perro es una fecha para reconocer el vínculo y la importancia que tienen estos animales en la vida de las personas, pero también una oportunidad para recordar que su bienestar depende de cuidados que deben acompañarlos durante todas sus etapas. En el caso de los perros guía, mantener una buena salud es fundamental para que puedan cumplir adecuadamente su rol como auxiliares de movilidad de personas con discapacidad visual.

“La salud y el bienestar general del perro guía son el eje central para que puedan llevar a cabo su rol de auxiliares de movilidad de personas que no pueden ver”, explica Andrea Moreno Droguett, directora ejecutiva de Fundalurp Perros Guía Chile (la primera escuela de perros guía en el país). Estos perros enfrentan altas exigencias físicas y mentales desde las primeras etapas de su preparación, por lo que factores como su tamaño, raza, nivel de actividad y necesidades individuales deben ser considerados en sus cuidados diarios.

En este contexto, la alimentación cumple un rol fundamental dentro del bienestar integral. “Cuando pensamos en alimentación no solo pensamos en la saciedad y la palatabilidad, sino también en las necesidades de cada etapa. Desde ahí pensamos en nuestros perros en base a la nutrición como un pilar fundamental del bienestar integral de nuestros futuros guías”, señala la especialista.

La salud digestiva también forma parte de estos cuidados. Un perro que presenta malestar, intolerancias, alergias o alteraciones en la frecuencia y consistencia de sus deposiciones puede ver afectado su bienestar y su capacidad de concentrarse en sus actividades diarias. En el caso de un perro guía, esto puede impactar directamente en la rutina y autonomía de la persona a la que acompaña.

“La salud de los perros guía es la base de su desempeño a corto y largo plazo. Para que un perro guía pueda cumplir con su función en el día a día, debe sentir bienestar físico y emocional”, explica Andrea. “Si un perro siente malestar o no se encuentra en condiciones apropiadas para salir a la calle y guiar a su tutor, esto puede limitar sus actividades y aumentar la preocupación de la persona”.

Convertirse en perro guía requiere alrededor de dos años de preparación y contempla distintas etapas, entre ellas la socialización. En este proceso, el trabajo de los voluntarios que participan como puppy raisers es fundamental, ya que acompañan a los cachorros durante sus primeros meses, ayudándolos a conocer el mundo con cariño y contención antes de pasar a su entrenamiento específico.

Este proceso también demuestra que el cuidado de un perro debe considerar todas las etapas de su vida y sus necesidades particulares. “Parte del amor profundo hacia nuestras mascotas es asegurar un óptimo desarrollo. Este cuidado no es solo emocional: es nuestra responsabilidad como tutores asegurar la mejor calidad de vida, cuidando su salud y bienestar. Nuestros compañeros son mucho más que una mascota y son capaces de cambiar vidas, como lo hacen con las personas con discapacidad visual”, concluye la especialista.

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